14 de febrero de 2012
A tu salud
Aunque, siendo sincera, sabemos que el tiempo que te dediqué no fue suficiente. Eres un amante exigente y, muchas veces, ingrato. Siempre pediste tanto de mí y a veces sentí que, sin importar lo que hiciera, nunca lograría alcanzarte por completo.
Pareces alegre y polifacético, pero no es así. Tienes el alma hermosamente oscura y una historia que me sobrepasa.
Seis años junto a ti me han traído hasta este punto, en el que decido guardar mis tacones y colgar el mantón. Ya no puedo seguirte en tu interminable compás.
A partir de ahora, te miraré de lejos y sentiré un poquito de envidia y celos, por esas amantes que seguirán disfrutando de tus caricias al bailar. Pero, en el fondo me sentiré tranquila, porque el eco de tus reproches solo se hará presente en el recuerdo y no en mi pecho, donde se anidó durante tanto tiempo.
Sí, me hiciste indescriptiblemente feliz y cada vez que te escuche, mi corazón palpitará, haciéndote una fiesta. Pero mi vida ya no es tuya. Vuelve a ser mía, para construir nuevos caminos y recorrer otros campos, en los que me sentiré acompañada por el eco que dejaste en mi memoria.
Es un lindo adiós, sin rencores ni lágrimas. Lleno del jaleo que me diste y el temple que sembraste en cada golpe de cajón. Has sido mi gran amor, el único capaz de llevarme hacia otras tierras y hacerme encarar otras realidades… pero ahora entiendo que tu forma física era solo temporal.
Gracias por traerme hasta acá y mostrarme que es hora de encaminarme hacia mi verdadero amor, quien me acompañará en cuerpo y alma, hasta el final de mis días.
Flamenco mío, admítelo… es un lindo adiós.
2 de julio de 2011
Lanzarse a la piscina
16 de junio de 2011
Macarena vs Danzaora
| Rocío Molina |
| Adriana Dobarro |
25 de febrero de 2011
... A la espera
“Quiero hacerlo, quiero entrar”, es lo único que pienso. Y es algo con lo que tengo que vivir, hasta que, finalmente, consiga mi objetivo.
Tengo una cosa a mi favor (o en contra, no lo sé), soy terca, testaruda, fissata, absolutamente obsesionada de las cosas que hago y las cosas que amo.
Escucho el eco de los clavos en las tablas, el tria-pita de las castañuelas. Veo brazos que bailan desde la puerta, cabezas que cambian de dirección, sigo con la mirada los paseíllos y cuento los tiempos en las escobillas. Todo está allí, en mis narices, casi puedo tocarlo con la yema de los dedos… pero todavía no.
El alma, o lo que sea que habite en nuestro interior, se lamenta, se encoge, genera dolor e impaciencia. “Todavía no”, me repito, esperando poder cumplirme la promesa que hice al dejar el trópico y escoger, antes que la bota, la cuna de los toros, del jamón con tomate y el vino Rioja (entre tantas otras cosas).
Trabajar, estudiar, trabajar… y el momento en el que me reencuentre con ese duende llegará.
24 de agosto de 2010
1.2.3..4..5
Empieza la procesión. Ritmo constante y mantenido. Compás que no se detiene.
1.2.3..4..5 Pulso que late por lo bajo. No grita, no hace escándalo, pero sigue presente, como una sombra, como el fantasma de la muerte.
Marca los tiempos, y cada uno es un segundo, un respiro que nos roba para sí misma y su eternidad.
1.2.3..4..5 Circunspecta, erguida, sin sonrisas ni ligerezas. Se presenta precisa, implacable, amenazante. Ni maligna ni benévola… simplemente neutral, estoica.
1.2.3..4..5 Seguiriya que se acerca con firmeza, manteniendo su pulso inalterable. Nos recuerda lo enterrado y lo que está por enterrar.
No habla pero se comunica. Nos avisa que nuestro camino, tarde o temprano acabará.
26 de julio de 2010
Unos meses más tarde
Pudiese, sin embargo, hacer esa lista, contando brevemente en qué consistió cada evento, describiendo en frases cortas la nariz y el paladar de los caldos que he tomado, creando algo así como fichas de biblioteca. Sin embargo pasaría muchas cosas por alto: las horas, las situaciones, las personas y las emociones que acompañaron mis catas y mis bailes.
Porque muchos vinos fueron probados estando enamorada de mi acompañante, otros fueron degustados entre amigos y otros formaron parte de mis triunfos. Eso, sin duda alguna, enriqueció cada etiqueta e hizo que saboreara no solo el contenido de la botella, sino también la atmósfera.
Y si de flamenco hablamos, solo una palabra puede describir mis últimos meses de búsqueda del duende: madurez. O más bien aprendizaje, pero no solo en lo que se refiere al salón de clases, sino sobre todo fuera de él. Cada cursillo, cada palo aprendido, cada espectáculo está cargado de circunstancias demasiado importantes como para ser resumidas. No sé si será una causa o una consecuencia, pero el flamenco es sinónimo de vida, profundidad, inmensidad… o tal vez sea yo el sinónimo de todo eso.
El punto es que no puedo resumir en un par de entradas todo lo vivido y lo aprendido. Mirando hacia atrás me doy cuenta que el último tramo de este camino lo he recorrido casi a contra reloj, de manera vertiginosa y sin la más mínima intención de ponerle frenos. El resultado es este revoltillo de emociones alojadas en la boca del estómago, mezcladas con miedo y asombro.
Pero más allá de eso, me queda una satisfacción incalculable, de haber estado presente, de haber compartido, de haber vivido y amado durante todo este tiempo. Jerez de la Frontera, la ciudad de Mérida, Alto las Hormigas, Monte Velho, El Club del Junko, el estudio de Adriana Dobarro, Auyama Café, Casamigo, La Chistorra, el teatro Tilingo, el Vino Toma Caracas, la UNIMET, Margarita, Arte Gitano, mi casa, su casa… todo forma parte de esto que no puedo resumir, de lo que no puedo describir ahora, son mi pasado más reciente y significativo, lo que he aprendido y lo que me hace la mujer que hoy escribe.
Y ahora nuevas puertas se abren y se dibujan nuevos caminos. Los dejo con la expectativa de ver qué sucede, la misma que yo siento a cada hora y que, con plena conciencia de mis actos, me permito sentir a plenitud.
Perdonen esta divagación. Considérenlo como una confidencia entre ustedes y yo.
¡Hasta la próxima entrada!
14 de mayo de 2008
Un brindis por las madres
El domingo pasado fue una de esos deliciosos y largos momentos en la mesa, en los que empezamos a comer a la 1, y no nos levantamos sino hasta las 4:00pm, cuando hasta el café ha sido ingerido.
Como poseemos fuertes raíces italianas, para este día tan especial el plato principal fueron “ravioli” de carne, que decidimos acompañar con un vino tinto Vernaiolo 2005 de Rocca delle Macíe, de la región de Chianti. * En vista es brillante, límpido, de un fuerte color rojo rubí y tonos violáceos. Sus lágrimas son rápidas, sin embargo, dejan la copa con una delgadísima película típica del vino tinto.
* En nariz es fuerte, con tonos amargos como tabaco, dejando al final un dulzor como el de la canela. Pueden sentirse frutos como ciruelas negras y cerezas.
* En boca es suave, redondo, con taninos maduros y poco astringentes, mezclando magistralmente la madurez de los frutos y el amargo típico de un vino italiano. No es muy largo, sin embargo, lo que revela la madurez del caldo.
Una vez más debo confesar que me siento cautivada por otro vino que es capaz de reunir en su cuerpo lo amargo y lo dulce, es algo que los hace versátiles y sumamente interesantes (o por lo menos esa es mi opinión).
Además, me atrevo a hacer mi primera crítica gastronómica, diciendo que el maridaje con los ravioli y la salsa ragú fue estupenda, pues ningún sabor opacó al otro. Era posible sentir la carne, los tomates bien cocinados, y ese sabor fresco pero estructurado del Vernaiolo.
Sin duda fue un almuerzo memorable, aderezado con la compañía de mi familia, pequeña pero bastante unida, que obviamente quedó igual de cautivada con esta simple y sabrosa botella.
¡Hasta el próximo descorche!
12 de mayo de 2008
Viernes de Baco

Caras nuevas y conocidas fueron llegando a la tienda, y una vez estuvo el grupo completo Froilan Monteverde tomó la palabra y empezó a hablar de su gran pasión: el vino. Dado que muchos de los presentes asistían por primera, la cata fue dirigida principalmente a ellos como “principiantes”.


Así que esta vez concluyo invitándolos a que lean las notas que he escrito anteriormente sobre las botellas nombradas, y a que se den la oportunidad de disfrutar de una próxima velada dedicada a uno de los placeres de Baco.
¡Hasta el próximo descorche!
28 de abril de 2008
Y hablamos de vinos
Un tráfico terrible, y un día extremadamente caluroso fueron la antesala de lo que sería otra noche de tapas, vino y palabras para tratar de describirlo. La calle parecía despreocupada por nuestro compromiso, y nos hizo jugar a la impuntualidad.Afortunadamente los invitados fueron llegando, y una vez más era una copa de vino blanco el accesorio perfecto para sus diferentes atuendos. Poco a poco todos nos relajamos y fuimos ambientándonos en Guardaviñas, una tienda que invita a disfrutar de los placeres que brindan el olfato, el tacto y por supuesto el paladar.
Mientras nuestros invitados degustaban un paté con pan sueco, nuestro instructor, Froilan Monteverde, se dirigió hacia el centro del local y con naturalidad empezó a hablarnos del proceso en el cual una uva se convierte en un delicioso vino. “Es un proceso dificilísimo, en el que el enólogo pone uvas a fermentar” dijo a modo de broma, aclarando que la magia radica en la manera como se trata el viñedo, las cepas escogidas, y el cuidado que se ponga durante la fermentación del jugo de dichas uvas.
También explicó las características resaltantes de los diferentes tipos de cepas, y los caldos que se pueden obtener con unas y otras. Por último, dio valiosos consejos que podemos seguir para tomar la decisión más acertada a la hora de encontrarnos con una carta de vinos, o ante un estante lleno de botellas.
Finalmente llegó la hora de aprender a catar el vino. Monteverde nos indicó desde cómo tomar la copa correctamente, hasta cómo degustar el verdadero sabor del caldo, pasando por las obligatorias fases visuales y olfativas.
En esta oportunidad abrimos la cata con un vino blanco hecho de uvas chardonnay llamado Viña Maipo, que fue acompañado con tortilla española en cubos. Después de un breve receso, durante el cual los presentes disfrutaron de exquisitas tapas como jamón serrano de bodega español, salchichón ibérico D.O. y mini bocadillos de mortadela italiana, pasamos a los tintos. Empezamos con Don Ramón, hecho de tempranillo y garnacha, y antes de catar un riquísimo malbec de nombre Trivento, culminamos la cena con una ensalada de pollo ahumado, queso de cabra y vinagreta de pimentón y ají dulce.
La velada se desarrolló en un ambiente ameno, donde disfrutamos de la compañía de amigos muy especiales, mientras aprendíamos un poquito más sobre el amplio mundo en el que el vino es el gran protagonista.
Como prueba de ello aquí les presento mis Notas de Cata:
* Viña Maipo (chardonnay)A la vista es amarillo intenso, límpido, brillante, con tonos verdosos, y sumamente diluido. Sus lágrimas son casi imperceptibles, dada la rapidez con la que bajan por la copa, lo que denota el poco grado alcohólico que posee.
En nariz tiene aromas frutales, de manzanas y duraznos. También puede apreciarse su acidez, y un toque dulzón.
En boca es ácido, y sin embargo deja un sabor dulce en boca que recuerdas a frutas maduras, y que refuerza lo que sentimos anteriormente en nariz.
* Don Ramón (tempranillo-garnacha):A la vista es rojo rubí muy intenso, con lágrimas espesas que perduran en los bordes de la copa, sin dejar de descender sin embargo.
En nariz ofrece aromas a cerezas y ciruelas maduras, emanando tonos dulces y apasados.
En boca es aterciopelado con taninos suaves, y reafirma el tono apasado y dulzón que sentimos en nariz.
* Trivento (malbec)
A la vista es violáceo, algo opaco, y ofrece lágrimas gruesas, que van pintando la copa con el color anteriormente nombrado.
En nariz recuerda el olor de la tierra húmeda y granos de café tostado, además de frutos negros y amargos, como las moras por ejemplo.
En boca es amargo, y puede apreciarse el sabor a café tostado, evidenciado el paso del caldo por la barrica. Tiene taninos maduros, y contrario a lo que se siente en nariz, deja un halo de dulzor inesperado, que particularmente disfruté.
Y con estas ganas me despido, esperando que puedan acompañarme la siguiente vez que decidamos “hablar de vinos”.
¡Hasta el próximo descorche!
22 de abril de 2008
Vamos a hablar de vinos
Después del éxito obtenido en nuestro evento “Hágase el vino” y dado que muchas personas no pudieron asistir muy a pesar de sus intenciones, decidimos repetir la experiencia este jueves 24 de abril. Nuevamente Guardaviñas abrirá sus puertas para recibirnos a las 8:00 pm, con otra selección de vinos y tapas, y con la intención de seguir hablando del exquisito mundo vinícola.Para quienes no pudieron asistir en la última oportunidad, explicaremos una vez más de dónde viene esta bebida, y para quienes nos acompañarnos la semana pasada ofrecemos la posibilidad de probar tres caldos distintos a los ya degustados.
En esta ocasión cataremos vinos hechos con cepas Chardonnay, Tempranillo-Garnacha y Malbec, y degustaremos de las tapas seleccionadas y preparadas por nuestro anfitrión e instructor Froilán Monteverde.
Nuestra intención es compartir un momento ameno, donde además de relajarnos y disfrutar del buen comer y beber, aprenderemos de este delicioso arte y, como afirma Monteverde, “tumbaremos los mitos que envuelven el vino”.
Así que los esperamos este jueves 24 de abril a las 8:00 pm en Guardaviñas (Calle Girasol, edif A.E.Limés, Prados del Este) porque una vez más “Vamos a hablar de vino”.
Menú
Entrada
* Paté con pan sueco
Bandejas en mesa con
* Jamón serrano de bodega español
* Salchichón ibérico D.O.
* Tortilla española en cubos
* Mini bocadillos de mortadela italiana
Plato individual
* Ensalada de pollo ahumado, queso de cabra y vinagreta de pimentón y ají dulce
Vinos
* Blanco
- Viña Maipo (Chardonnay)
* Tinto
- Don Ramón (Tempranillo-Garnacha)
- Trivento (Malbec)
¡No se pierda!
Lugar: Guardaviñas Calle Girasol, edif A.E.Limés, Prados del Este.
Hora: 8:00 pm
Costo: 100,00 BsF (por persona)
Para mayor información llame a los teléfonos:
Guardaviñas: 977-1570 / 978-2780
Froilan Monteverde: 0416-5241340
Viviana Cusi: 0416-0134712
18 de abril de 2008
La noche que el vino se hizo
Mientras esperábamos a que llegara el resto de los invitados, nuestros oídos disfrutaban de la música seleccionada por Franco Tintori, y quien escribe (Viviana Cusi) se acercaba a los invitados, preparándolos para ese primer encuentro con la tienda, la comida… el vino.
En un momento dado nuestro anfitrión Froilan Monteverde alzó su voz y con mucha naturalidad empezó a hablarnos. Primero explicó el proceso de realización del vino, diferenciando entre los blancos, los tintos y los rosados. En éste último se detuvo un instante, confesándose como su “fiel defensor”, y que según él ha sido injustamente despreciado. “Estos vinos tienen sus pro” afirmó “y su proceso de fermentación es tan auténtico como el de cualquier otro, la diferencia está en el tiempo en que dejan la cáscara de la uva con el jugo de la uva como tal”.
Luego expuso cómo podemos comprar una buena botella fijándonos básicamente en su etiqueta. “Puedes comprarlo en un supermercado, o en una tienda especializada, todo depende de lo que quieras hacer, y cuánto estás dispuesto a pagar”. Aclaró también cómo podemos pedirlo en restaurantes para evitar llevarnos decepciones a la hora de degustar. Y por último, indicó cuáles son los pasos que debemos seguir para catar un caldo de manera correcta.
Una vez terminada esta breve charla llegó la hora de poner "manos a la obra" y catamos el primer vino, que no era otro que aquel con el que se nos había recibido: Aresti, proveniente de la casa chilena del mismo nombre. Como acompañante se sirvió tortilla española en cubos y salchichón ibérico. Así empezamos a degustar el caldo servido con un poco más de conciencia, guiados por las palabras de nuestro anfitrión.
Después de un breve descanso durante el cual los invitados intercambiaron opiniones con respecto a lo que probraron, pasamos a catar el vino tinto Caballero de la Cepa, proveniente de la finca argentina Flichman. Esta vez acompañamos nuestras copas con jamón prosciutto y queso de turgua con pan sueco. Una vez más Froilan nos dirigió con naturalidad, utilizando un lenguaje entendible, perfecto para todos aquellos que hacían esta actividad por primera vez.
Lamentablemente no hubo tiempo de probar un tercer vino, pero sí pudimos disfrutar de una copa de gazpacho y un plato servido de pimiento de piquillo con atún y ensalada.
Particularmente satisfecha por esta noche de buen comer y beber, escribo estas palabras, y me tomo el atrevimiento de publicar mis Notas de Cata:
* Aresti (gewuztraminner)A la vista es límpido, brillante, con tonos amarillo muy pálido y reflejos verdosos, haciéndose casi agua en los bordes. Tiene lágrimas delgadas, de poca densidad, lo que nos dice que es un vino joven con pocos grados alcohólicos.
En nariz es fresco, con olores cítricos como limón o lima, y un dejo de eucalipto.
En boca es ácido, con sabores a lima y un poco de duraznos maduros, siempre manteniendo una frescura asombrosa que, sin embargo, no dura mucho tiempo.
* Caballero de la Cepa (malbec)A la vista es oscuro, con colores rojo ciruela y tonos violáceos. Tiene lágrimas un poco más espesas y gruesas que el vino blanco descrito anteriormente. El caldo baja más lentamente y deja su halo en las paredes de la copa durante más tiempo.
En nariz es dulce, con olores a frutos rojos oscuros como ciruelas y moras. Tiene aromas tostados, un poco especiados que recuerdan a los clavitos usados para perfumar dulces criollos.
En boca es sedoso, redondo, equilibrado, con taninos maduros y refuerza lo que percibimos en nariz. Tiene sabores a ciruelas maduras, a pan tostado, y un dejo de madera, obtenido seguramente durante su tiempo de crianza.
De las tapas servidas solo puedo decir que fueron cuidadosamente escogidas, sin embargo no tengo experiencia alguna “degustando” platos en el sentido estricto de la palabra, razón por la cual me abstengo de emitir alguna crítica.
Como dije en párrafos anteriores, me sentí satisfecha al culminar la velada, e invito a quienes me leen a que participen en futuros eventos. Porque más que “hacer una cata” pasarán un rato agradable, y tendrán un momento para compartir con personas conocidas mientras disfrutan de buenas bebidas y una comida deliciosa.
Me despido ahora agradeciendo enormemente a nuestro anfitrión Froilan Monteverde por brindarnos este espacio, a Franco Tintori por acompañarnos y ayudarnos con tanto esmero, y a todos los invitados que participaron en esta oportunidad.
¡Hasta el próximo descorche!
12 de abril de 2008
¡Hágase el vino!
Invitación a un curso básico de cata de vinoPara los paladares que buscan adentrarse en el mundo de la degustación, del buen beber y comer, Guardaviñas abre sus puertas y nos invita a una cata de vinos de diferentes partes del mundo, iniciándonos de manera exquisita en este maravilloso arte.
Un ambiente ameno y jovial envolverán estos “primeros pasos”, donde se nos explicará cómo llega la uva a ser un buen vino. Luego, al servirnos la copa, aprenderemos a catar paso por paso, utilizando para ello tres caldos distintos, provenientes de España, Chile y Argentina.
Contaremos además con la presencia de Franco Tintori como selector, ambientando esta experiencia con especiales notas musicales.
Por último, haremos maridaje con tapas elaboradas por un verdadero apasionado en la materia, Froilan Monteverde, quien es además la persona que nos invita a este espacio para el disfrute de nuestro sentido gustativo.
La cita es este miércoles 16 de abril a las 8:00 pm en Guardaviñas (Calle Girasol, edif A.E.Limés, Prados del Este).
Menú
Entrada
* Copa de gazpacho
Bandejas en mesa con:
* Jamon prosciutto
* Salchichon iberico d.o.
* Tortilla española en cubos
* Queso de turgua con pan sueco
Plato individual
* Pimiento de piquillo con atun y ensalada
Vinos
Aresti (gewuztraminner)
Tinto
* Don ramon (tempranillo-garnacha)
Caballero de la cepa (malbec)
¡No se pierda!
Lugar: Guardaviñas Calle Girasol, edif A.E.Limés, Prados del Este.
Hora: 8:00 pm
Costo: 100,00 BsF (por persona)
Para mayor información llame a los teléfonos: 977-1570 / 978-2780
Contacto: Froilan Monteverde